ÍNDICE DEL GULMONT


de los artículos incorporados a los distintos 'blogs' del Grupo Universitario Laboral de Montaña, con otras NOTICIAS actuales.



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martes, 5 de enero de 2016

Regalo de Reyes: NODO de la Operación OJO GUAREÑA, 1958



Del Grupo Espeleológico Edelweiss, de Burgos, hemos recibido esta notificación que agradecemos:

Hola a todos:
  
Una vez que en RTVE han finalizado la digitalización completa de los archivos del NODO, están disponibles en su página web.

Este es el enlace a la Revista Imágenes, donde sale el documental completo (nº 713) que grabaron en 1958 sobre Ojo Guareña. Tiene una duración de 10.29 minutos.


Se reconoce a varios de los más veteranos del Grupo. Es entrañable, aunque tiene sus cosillas; lógicamente son características de una época que continúa evolucionando.




También está el pequeño resumen que colgaron en el NoDo 817-A del 1 de septiembre de 1958. Entre los minutos 07:27 y 08:39. Este está en la sección Noticiarios, en este enlace


Saludos y buen año a todos.



Miguel



lunes, 3 de marzo de 2014

1958.- De "pie tierno" en la Laboral.


En "Gúlmont. Diarios de Córdoba":



Ingresé en la Universidad Laboral de Córdoba el día 6 de octubre de 1958. Tenía yo entonces catorce años.

Me costó adaptarme. El régimen de internado me parecía muy duro.

En la jerga de los "scouts" yo era el paradigma del "pie tierno"; un neófito absolutamente inadaptado a un medio nuevo que no comprendía.

Visto de lejos y a tiempo pasado, ahora creo que todo aquello tenía muchas cosas positivas. Que nos juntáramos en un mismo colegio más de doscientos chavales de trece o catorce años, desconocidos pero con la necesidad de intimar cuanto antes, suponía que se mezclaran rápidamente más de doscientas inexperiencias que formarían una afirmación colectiva de vida. Era como una gran Wikipedia nueva en la que ninguno de sus artículos estuviese terminado. En poco tiempo el conocimiento de cada uno se enriquecería con las seguridades aparentes de todos los demás.

Una de las actividades nuevas eran las esporádicas "excursiones" que nos organizaban, casi siempre sin previo aviso, a lugares escogidos de los alrededores de la Laboral. Aquellas excursiones eran multitudinarias, de cien o doscientos alumnos.

Rescato algunos párrafos de mis primeras cartas escritas a casa y a mis amigos.



         Miércoles, 8 de Oct de 1958
             [Primera carta a casa, desde la ULC].

         Lunes, 13 de Oct de 1958
             "El día 11 fuimos de excursión, pasando por pedregales y brozales, hasta llegar al pie de una colina bastante escabrosa, en cuya cima hay una roca blanca agujereada, en donde dicen que Fernando III colocó la bandera durante el asedio de Córdoba por los cristianos. Uno de mi habitación [José Ignacio] vio una cueva bajo la roca de marras donde hay un pozo de unos 10 o 12 metros (según dijo) y ahora tenemos el plan de comprar una cuerda para bajarlo". [Exploramos esa sima, la SIMILLA DE LINARES, en 1961].


Artículo completo



lunes, 13 de mayo de 1996

1958 - 1963. BICHOS de Córdoba.

     Jamás vi fauna tan rica como la que pude observar y tener, a veces en vejatoria cautividad, en frascos, cajas de zapatos y hasta en el cajón de mi silla-mesilla de noche, mientras duró mi estancia de cinco cursos consecutivos, en Córdoba. La zoología era por entonces y quizá lo fuera durante toda mi infancia, el mayor de los alicientes que tuve.

     Ciertamente, algunos bichos me hicieron pasar malos ratos. Yo amanecía con frecuencia sin poder abrir los ojos, de hinchados que tenía los párpados. Parecía aquel boxeador asistido por un ángel cansino. Los mosquitos se cebaban en mí y no podía presentarles una válida estrategia defensiva, cuando la espiral del agudo zumbido enfilaba en barrena sobre mi cara, que se alternaba entre zambullidas en el horno que se formaba bajo la sábana y la desguarnecida libertad de una relativa frescura que la noche intercambiaba levemente a lo ancho de la ventana abierta de par en par. La invención de las mosquiteras no parece que hubiera llegado aún a aquel lugar, o al menos jamás habían aparecido en las listas del ajuar del que se dotaba a los alumnos de la Universidad Laboral. Conocíamos su exótica existencia gracias a películas como "Mogambo".

     A José Ignacio, por el contrario, no parecían afectarle los insectos, con los cuales convivía sin problemas. A pesar de lo cual creo que tenía un cierto magnetismo para atraer hacia sí al más variado muestrario de los artrópodos que generosamente poblaban aquella tierra de pesado calor primaveral y otoñal, que eran los que por razones de la duración del curso, debíamos soportar. 
     Recuerdo una araña colgada de la solapa de su cazadora, cuando salíamos de una pequeña cueva en la Sierra de Cabra, y de la que, a la luz de la llama del carburo, brillaba el oblongo abdomen grande como una aceituna gordal, terso y negro.  O una escolopendra dorada que se le deslizaba por el cuello de la camisa, mientras charlábamos sentados a la sombra poco densa de un moral. Tan ancha era y tan lenta de movimiento en el momento en que se la vi, que me pareció una llamativa corbata. Nunca se la había visto puesta y afortunadamente caí rápidamente en la cuenta de que precisaba de un certero manotazo.

 
[Mi ensayo memorístico quedó interrumpido en este punto].

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